lunes, 2 de julio de 2018

Ya no me habla ni la almohada.


Tengo la insípida sensación de haber perdido el tiempo y la energía. Al carajo la demostrada teoría de que la energía ni desaparece ni se destruye, sino que se transforma. Al carajo los mensajes inspiradores de que todo pasa por algo. Por una vez quería sentir que ese "algo" ocurría.
No ha ocurrido nada trágico, francamente tampoco puede considerarse como doloroso. Lo cierto es que no sé cómo definirlo: falta de acuerdo, conflicto de intereses, pausa poco digestiva, instinto desviado y falta de pasta, por supuesto. El caso es que no llegamos a ese "algo". O bien ese "algo" no llega. Iba a quedarme con el traspaso de un negocio y solo he perdido tiempo y dinero. Además de una posible amistad, por supuesto. 

También pensaba que mis hijos no llegarían nunca a mi vida y ahora tengo tres. Supongo que la paciencia no es lo mío. Y la reparación tampoco. Soy más de inventar que de reutilizar (muñequita que se encoge de hombros en Whatsapp). ¿Y qué hacemos ahora con todas las ideas? ¿Qué hacemos con la energía que no se ha esfumado? Si tu consejo es que deje descansar el tema un par de días... ahórratelo. He intentado consultarlo con la almohada y no he pegado ojo, ¡la pendeja se ha cansado de escucharme y por ende no me da respuestas! 

Si tu consejo es que adelante, que no me rinda y que busque otras opciones... tampoco me lo quedo. No sé si peo o chiflo. No sé lo que quiero, ni siquiera sé lo que sé. La filosofía no es lo mío. Aunque lo de divagar se ve que sí porque últimamente todos los comentarios sobre Eva van a relación a eso; exceso de divagación. Igual es porque la he escrito yo y es fruto, innegable, de mi mentalidad enmarañada. A veces se me olvida eso de "fluir".

Y si has llegado hasta aquí te mereces una sonrisa: esta es mi frase de hoy.


" ¿A qué hora se puede empezar con el vino de verano?
Menos consejos y más cerveza."


¿Quién invita?

PD: Por el placer de publicar

jueves, 8 de marzo de 2018

CORRESPONSABILIDAD

Hoy me he levantado llorona, o no. No lo sé. Lo que tengo claro es que hacía muchísimo que había aparcado la capacidad de emocionarme hasta llorar  y hoy vengo aquí para celebrarlo. No me siento feliz, pero no lloro de tristeza. Nadie dijo que fuera fácil. Con el estrés con el que vivo últimamente emocionarme es un logro, os lo aseguro. 


Hoy celebramos el Día Internacional de la mujer, 8 de marzo. Además es mi aniversario de boda: cuatro años, dos partos y tres hijos. Si eres mujer sabes que no me quejo pero no puedo evitar sentir cierta controversia emocional por mi incapacidad de relajar los hombros desde hace años. Ay, igualdad. ¿Se puede lograr sin la corresponsabilidad? 

Admito que vivo desconectada, quien se sienta con fuerzas que me lance la primera piedra. Ayer me enteré de que se había convocado una huelga, y ni siquiera tengo claro si es así. Pero desde entonces mi mente simula el balancín de un parque infantil, pero uno de los de antes, de los de hierro (tremendamente peligrosos y asesinos, no sé cómo hemos sobrevivido). Un segundo pienso, es Posible. Al siguiente... es Imposible. Igualdad. No somos iguales. Igualdad de derechos, tampoco es justo: hay mujeres que trabajan el doble. Feminismo, la excusa que utiliza quien quiere tirar por tierra el principio básico de las iniciativas de movilización que se vienen llevando a cabo hoy; sin la mujer se para todo. 

Acabo de ver a Antonio Orozco apoyar públicamente y emocionado esta iniciativa. Inclinó mi balanza a Posible. Después he leído un artículo sobre el movimiento social que tuvo lugar en Irlanda en 1975, apoyado por el 90% de las mujeres. Además he entendido que el paro no es solo laboral sino de cuidado. ¿De verdad hay que recordar al mundo que las mujeres cuidamos de los hijos que parimos? No. Pero si hay que recordar que gracias a nuestros cuidados millones de ancianos se mantiene activos, que somos miembros de la sociedad en plena productividad cada minuto de nuestras vidas. Desde que comenzamos a caminar hasta el día de nuestra muerte. No digo que el hombre no lo sea, digo que es preciso recordar que la mujer lo es. Y vuelvo a un concepto anterior, solo él ocupa mi mente.

La corresponsabilidad es la responsabilidad compartida con una u otras personas. Es eso lo que mantiene a las mujeres activas en las grandes ciudades y convierte en calzonazos a los hombres de los pueblos pequeños. Es uno de los conceptos más imprescindibles para que todo lo que ocurre hoy tenga sentido mañana, porque las mujeres que secundaron la huelga en Irlanda obligaron a sus maridos a cuidar de sus hijos, llevarlos a sus lugares de trabajo, colapsar los acceso a los colegios o los restaurantes de comida rápida. Porque pese a quien pese, si nosotras paramos se para todo. A la vista está. La corresponsabilidad es el cambio hacia el futuro, un futuro donde los hombres comparten la responsabilidad del hogar. No hay nada como hacer algo para que el esfuerzo sea valorado, porque nadie valora el esfuerzo propio por debajo del esfuerzo de otro, aunque sea la madre de sus hijos. Porque la lavadora está hecha para lavar la ropa, no para ayudar a las mujeres en las tareas del hogar. Porque la aspiradora no funciona con la huella dactilar, la puede usar cualquiera. Porque mi hijos no ayudan a mamá haciendo su cama sino que comprenden que su cama y su ropa son su responsabilidad y como tal deben colaborar sin delegar en su madre. Porque pocos delegan en su padre. Porque un hijo educado en la corresponsabilidad será un gran jefe para una mujer, estoy totalmente segura de ello. A un hombre educado en las corresponsabilidad no le pasará por la cabeza pagar menos a una mujer por desempeñar el mismo trabajo que un hombre. La sociedad evolucionada es la que saca lo mejor de cada individuo, ¡quiero vivir ahí!

Mujeres, por favor, ocupad vuestro espacio. Ser IMPRESCINDIBLE es hermoso, ser MADRE también lo es. Ser una PROFESIONAL de tu rango es un éxito y que todo eso ocurra a la vez es IGUALDAD. ¿Tienes que renunciar a algo? ¿Tienes que escoger entre tu profesión o la maternidad? ¿Tienen que hacerlo ellos? No hace falta que te conteste pero sí quiero recordarte algo: CORRESPONSABILIDAD. Esta acción es la que permite a las mujeres ser MADRES y además EMPRESARIAS, AUTÓNOMAS, DIRECTORAS O PERSONAS CON CARGOS PÚBLICOS, etc... No sois peores madres porque sea papá quien los bañe entre semana o porque la cocina no sea vuestro punto fuerte. ¿Sabéis qué? Lo mejor que podemos dar a nuestros hijos es la mejor versión de nostras mismas, cuando esto tiene lugar todo FLUYE. 


Sé que no soy ejemplo para nada de esto, pero lo intento. Sé que cuando yo sonrío mis hijos lo hacen conmigo. Cuando yo mando al carajo la colada y escribo un rato por la mañana soy un poquito más feliz, cuando yo sonrío mis hijos lo hacen conmigo. Sé que cuando avanzo en una terapia nueva en el trabajo o soy capaz de llevar a buen puerto una iniciativa o actividad personal yo sonrío, y cuando yo sonrío mis hijos lo hacen conmigo. También sé que hay momentos para todo, que hay ciclos y ritmos y ahora mismo ser PRESCINDIBLE en mi hogar es imposible. ¿Sabéis que hay países europeos en los que la baja por maternidad dura hasta tres años? Y también sé que la CORRESPONSABILIDAD no me hace peor madre ni menos mujer, perdona que me repita pero es necesario. Aún hay muchas mujeres que opinan que un hombre no puede ser responsable de las tareas del hogar, que ellos no tienen capacidad para gestionar el hogar. Yo creo que esa capacidad se trabaja, os aseguro que cuando comencé a vivir con mi marido no era ni la décima parte de eficiente de lo que soy hoy en día. Cede, mujer, no tes exijas más ¡por Dios! Vamos a reventar si seguimos queriendo abarcarlo todo sin ayuda. CORRESPONSABILIDAD y si él no quiere... a otra cosa mariposa. Nosotras parimos, pero también vivimos. 


Y por último, estoy ORGULLOSA de ti MUJER. Por todo lo que eres. Por todo lo que no eres. Por todo a lo que renuncias. Por todo a lo que no renuncias. Por ese cocido que haces. Por el quinto máster que terminas en dos años. Por ganarte la vida en el campo. Por ser la mejor cajera del mundo. Por apagar fuegos y por callar bocas. Por mediar conflictos. Por alargar el sueldo. Por vivir con sueño y soñar sin dormir. Por ser madre y por decidir no serlo. Por escribir. Por leer. Porque vives. Porque luchas. Por tantas otras cosas. Por ser la mejor versión de ti misma. Porque existes.

Me permito añadiros esta imagen, iniciativa de Myriam Ojeda Morán compañera en la editorial Group Edition World. Todos los escritores de la imagen creen que el cambio es posible, que la Igualdad no es fantasía, será un hecho. Gracias por tanto, compañeros. 








FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, sin más.


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