martes, 1 de diciembre de 2015

Sueño, ¿a qué te atrapo?

Hoy necesito un empujón así que vamos a reflexionar sobre las complejas razones de que los deseos tengan patas. Vamos a averiguar por qué para alcanzar un sueño hay que correr detrás de él. ¿Alguien lo sabe?


Los sueños, esa endiablada arma del destino que hace útil al tiempo. El propósito, el atino, el camino y la meta. Todos estos conceptos, tan poéticos y elementales, son combustible emocional no para estar vivo sino para vivir. Para que pasen los días con intensidad, con olor, agotamiento y risas. Siempre en movimiento, en evolución, en cambio. Conseguir tus sueños es una carrera de fondo donde el relieve viene determinado por la continuidad, lo inamovible; quien eres. La distancia es el tiempo que como los sueños no tienen fin; no hay que olvidar que las horas pasan pero nunca acaban. Las curvas son otros, los que quieres y los que odias. Curvas con clara visibilidad decoradas con caricias, abrazos y empujones. Hacia delante, siempre hacia delante. Curvas cerradas y obtusas, zancadillas, intereses ocultos, dobles verdades, triples mentiras, risas falsas, abrazos fríos, rostros esquivos....

Y a pesar de todo, seguimos. Como el viento que recorre la orilla y se aleja acariciando el monte corremos libres por naturaleza. El camino es una idiotez fruto de la corrección y la norma de las ovejas. ¿Quién dijo que para llegar a la encina debíamos rodear la finca en lugar de navegar entre la siembra? ¿quién dijo que el mejor sueño es fruto del esfuerzo desmesurado? ¿Quién fue el estúpido que puso límites a nuestro valor y cuantía a nuestro empeño? 

Y la verdad de todo esto es que los sueños tiene patas porque le sobran dueños. Yo quiero un helado, yo quiero un helado ahora mismo, yo quiero un helado de vainilla, yo quiero el helado de aquel niño en este instante. Ya tenemos un problema. Así que tenemos dos opciones; o le ponemos un chip o no se los contamos a nadie. 

¿Extraño? Bastante. ¿Qué hacemos si no? Tú lo sabes bien, hay gente en esta sociedad loca que solo quiere lo que otro tiene; quiero su suerte, su talento, el arrojo de ella, la calma de él. La primera vía de aprendizaje del ser humano es la imitación. Quiero su suerte, ergo hago lo mismo que hace él, lástima que la suerte es una paloma loca que caga donde le da la gana. Y cuando no se consiguen los mismos resultados pasamos a la fase demoledora, como los bebés que derriban el castillo de su compañero porque no le deja jugar con él. Si no puedes tener su sueño, quítaselo, no importa cómo, lo que de verdad cuenta es que él tampoco lo tenga. No hay nada peor que confundir un sueño con un propósito, siendo el primero honoroso y bonito, el segundo solo es una estructura mental destructiva.


Y por eso, señoras y señores, los sueños tienen patas y corren delante de nosotros. Porque quien persigue un sueño tiene una fe inagotable en su camino, en sí mismo; no repara en gastos, esfuerzos, sacrificios porque de todo ello saben disfrutar en cada golpe del segundero. Sin embargo, aquellos que toman con propósito la caza y derribo del sueño ajeno carecen de tanto arrojo, si bien no están exentos de capacidad de esfuerzo y sacrifico. No importa renunciar a una vida negra y fría. Así que unos corren con flato, babeando y maldiciendo detrás de una bolsita de té con amigas, un hermoso libro en una estantería, un grupo de gente creciendo unidos, un abrazo de alguien que vive a un océano de tí, la felicidad de tus hijos, la risas de los nietos... Sin embargo, los valientes, respiran aire fresco en la carrera, disfrutan el cielo azul y el olor de la hierba, besan las heridas de lo que sueñan junto a ellos, besan a sus nietos, apoyan a sus hijos, toman ese té con amigos, abraza desde lejos, CRECEN... VIVEN persiguiendo SUEÑOS. Y es que, los sueños están vivos, y solo pueden atraparse VIVIENDO. 

Si corre, sé más veloz.
Si está lejos, camina más tiempo.
Si es duro, remójalo con besos.
Si está frío, caliéntalo entre los dedos.
Si lo tiene ella, búscate otro o comparte, tú decides. 
Si ha dejado de correr, suéltalo, ya no te sirve. Se ha roto.
Si algún idiota pone piedras en tu zapatilla, no le muerdas la yugular. Sácalas.
Si es el tuyo, ATRÁPALO, PERO NO DEJES DE MOVERTE. VUELVE A SOÑAR.
Los mejores sueños usan zapatillas All Stars. 




Porque los sueños, sueños son, ¿o no?

#PUCDP

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