domingo, 24 de marzo de 2013

¿Sueños valorados?

El valor de los sueños no se puede medir  ¿podemos decir entonces que no tienen valor?

Podemos decir tantas cosas. 

Por ejemplo; podemos decir que el valor depende del carácter material del sueño. Hablaremos en euros para un coche europeo o en dólares para una granja en Luisiana.

Quizás lo podríamos medir en tiempo si hablamos de paciencia o espera. O tal vez en porcentajes u oportunidades si hablamos de la lotería o de conocer a la mujer de tu vida comprando el pan.


También está la opción de esfuerzo si lo que ansiamos es un ascenso o un aumento de sueldo. O de trabajo físico si queremos levantar nuestro hogar desde los cimientos. De persistencia si conseguimos casarnos con el vecino del que estamos enamoradas desde los doce. De pasos si quieres hacer el Camino de Santiago o de sudor en el gimnasio por estar en forma en verano. De horas de sexo si buscas amor entre las sábanas o de cenas en restaurantes si te desesperas con las citas. y qué de los sueños que pesan ¿qué hacemos con ellos?

En algún cajón, por aquí guardados, están los sueños idealizados, esos... los de las Misses; la paz en el mundo, el fin de las guerras, que todos los perritos tengan hogar y que los niños de África no se mueran de hambre.

Y ¿qué os parecería si los valoramos en función del tiempo que dedicamos a desearlos y no a conseguirlos? Es otra opción, no lo podéis negar ya que, para más "inri" como diríamos en estas fechas, son los más comunes. No lo niegues porque es peor. Date cuenta de una vez que el valor de los sueños es intrínseco a la calidad del tiempo que invertimos en conseguirlos. ¿No lo entiendes? Espera... te lo explico.


Si vuelves arriba y relees, prueba a encontrar un solo sueño en el que no invirtamos nuestro tiempo. Da igual cómo se llame la meta, el camino habrá que recorrerlo sea más largo o más corto. Sentemos un par de precedentes para la explicación:

- La vida no hay que sobrevivirla, hay que vivirla.
- Vivir no es tener, es conseguir.
- No vales por lo que consigues sino por lo que eres.
- Pese a lo que digan por ahí, nadie nos garantiza otra vida después de esta y poco importan las que hayan venido antes si la que tienes la malgastas.

Por si aún no lo tienes claro, te traduzco estas cuatro verdades (que seguro hay más por ahí porque cada uno tenemos las nuestras):

Vivir es ser capaz de alcanzar los sueños por el camino y convertir el camino en un sueño

¡Claro que no!, ¡llevas razón!, todo lo que pone aquí no es verdad. Pero lo que importa es en quién me convierto mientras deseo que mi sueño se haga realidad.












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