jueves, 5 de abril de 2012

10 meses y un nuevo tipo de dolor

Tantas cosas he querido contar que palabras como valor me han faltado.

Desde antaño voy recorriendo errores en un ciclo, errores que van volviendo cuando  yo misma desaparezco. Entre tinieblas y conflictos buceo desesperada por sacar la cabeza en cualquier lugar y siempre encuentro algún pie que me sumerge de nuevo.

en mi ciclo vuelvo a tocar fondo y solo desde la pena y el dolor recupero mi don para versar mis palabras y decirlas en voz alta.

En mis últimos post compartí mi decisión de vivir la vida siendo madre o no siéndolo. Tengo amor en mi vida y sé con total certeza que la culminación natural de este sentimiento es el nacimiento de un nuevo cariño, de un hijo.

Con tanto amor que dar me siento ciega, nublada y desorientada para recibir las lecciones que la vida pretende mostrarme y me va a perdonar esta señora caprichosa pero no hay Dios quién la entienda.

Tanto lágrimas para aceptar que se puede vivir sin un hijo, aún puniendo el listón en la supervivencia. Cuando menos me lo espero me da el glorioso regalo que se empeñó en cambiarme por otro. Lloré al no creerlo y cuándo dejé de hacerlo y comencé a disfrutar y vivir una nube tan merecida como la de cualquier otro vino de nuevo la necia y ciega vida y me lo quitó como para recordarme que no está hecha la miel para el hocico del asno.

Es pues, señores, que donde se supone debí aprender la lección de la vida, me tocó aprender una de las más duras. La alegría de ser madre y la pena de conocer una nueva forma de sufrir al dejar de serlo.

Aquí me quedo con mi pensamiento pues quiero que sepáis que hoy ha sido distinto. No escribo para saber lo que pienso y ordenar lo que siento. Es el momento para mí de gritar algo que bien clarito lo tengo. No sé si me llegará la hora, no sé si volveré a darme permiso a mí misma de disfrutar y sonreír arriesgándome a sufrir. Tan solo estoy aquí intentando buscar el hueco sin pie para sacar la cabeza e intentar dar a los demás lo mejor de mi como espero hacer algún día con el fruto de mis entrañas.

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